lunes, 26 de marzo de 2007

Babel y la soledad del mundo moderno

Hay películas que uno va a ver con muchas expectativas. Babel es una de ellas. Ya sea porque todos tus amigos que la vieron te hablan de lo buena que es o porque en E! entertainment television no se cansan de comentar la gran actuación de Brad Pitt, la última creación de la dupla formada por el director Alejandro Gonzáles Iñárritu y el guionista Guillermo Arriaga es una de los largometrajes que más prometen esta temporada.

A veces pasa que uno va a ver esas películas “prometedoras” y sale de la sala diciendo: “quiero mi dinero y esas dos horas de mi vida de vuelta”. Pero eso no pasa con Babel.


En Babel, las historias son simples, pero abundantes y enredadas en sí mismas y entre sí. Por eso, la narración es entrecortada y desfasada en espacio y tiempo. Esto, lejos de ser una desventaja, le da un giro interesante e inesperado a la curva dramática de la historia, logrando ilustrar con ella la incomunicación y soledad del mundo de hoy.


Susan (Cate Blanchett) y Richard (Brad Pitt), visitan Marruecos cuando ella es herida por un balazo propiciado por un niño de la zona que jugaba con el arma de su padre. La pareja de norteamericanos es patrona de Amelia (Adriana Barraza), quien está cuidando a sus hijos en EE.UU. y que los saca sin malas intenciones— pero ilegalmente— del país para ir a la boda de su hijo en México. Mientras tanto, en Japón, y en un plano totalmente distinto, Chieko (Yuriko Kikuchi), es una adolescente sorda y profundamente deprimida tras el suicidio de su madre.


Las 4 historias (la de la familia norteamericana, la de la nana mexicana, la de los niños marroquíes y la de la adolescente japonesa) se entrelazan, en algunos casos bruscamente (como en el caso del disparo) y en otras, de manera más sutil e imperceptible. Tanto, que ni los personajes se dan cuenta de que están conectados a kilómetros de distancia. Este tipo de narración podría ser comparado con una estructura de navegación mixta en Internet, en la cual las relaciones entre los entes no siguen un tipo de regla fija, sino que se relacionan de distintos modos: las historias son a veces paralelas temporalmente, a veces no. A veces son unas consecuencia de otras (como en el caso del viaje con los niños que hace la nana mexicana a raíz de que los padres no pueden volver a tiempo). A veces se relacionan muy indirectamente, como en el caso de la adolescente japonesa.


Ver Babel es como ver 4 películas en una, sólo que están todas conectadas. Una fórmula que se repite de las dos películas que Gonzáles Iñarritu y Arriaga habían hecho juntos anteriormente (21 gramos y Amores perros) y que, pese a ser un poco intrincada en ciertos momentos (uno sólo al final entiende cuál es el sentido de todas las historias), le da un sello particularmente interesante a la conformación de la trama. Así, cuatro historias que podrían no tener nada que ver se entrecruzan y cada personaje influye directa o indirectamente en los otros, sin darse cuenta, evidenciando como hoy la incomunicación lleva a la gente a estar sola pese a estar rodeada de gente.

miércoles, 21 de marzo de 2007

Wel come gallegos

Hola y bienvenidos a mi blog nuevecito, creado especialmente para la clase de narración interactiva.